viernes, 12 de marzo de 2010









EL CALENDARIO SOLAR DE LA GRUTA DE LA SIGUARAYA.
   "La imaginación es más importante que el conocimiento." - (Albert Einstein)-
Por: Marcos E. Rodríguez Matamoros
El culto a los astros es otro aspecto que se pone en evidencia en el complejo Palo Liso-Las Glorias. La adoración del Sol y de la Luna; así como de otros astros es un rasgo común a todos los pueblos que se encuentran en un estado incipiente de desarrollo sociocultural.
Los historiadores cienfuegueros se hicieron eco de algunas informaciones que les llegaron desde la "prehistoria", provenientes de notas conservadas por familias de muy antiguas raíces en este territorio. Los referidos historiadores expresan que los aborígenes de Jagua "(...) rendían culto al Sol y a la Luna, a los que adoraban en la creencia de que eran los creadores del género humano; considerándolos como la fuente del Supremo Bien (...)" (Rousseau y Díaz de Villegas, 1920:36).
Pero no solamente eran adorados estos astros por considerarlos de una u otra manera los creadores de los seres humanos, también necesitaban observar sus movimientos y posiciones en el cielo; ya que estos movimientos y posiciones coincidían con determinados eventos naturales de vital importacia para la estabilidad de las comunidades, incluso de su supervivencia. Algunos de estos eventos podían estar relacionados con la llegada de las primeras lluvias primaverales, el arribo de determinadas especies de animales objeto de consumo por los aborígenes, la abundancia de ciertos frutos, la reproducción de especies animales de importancia económica para ellos, la llegada de la temporada de los huracanes y otras. Esta función astronómica es la que debió ejercer la cueva conocida con el nombre de Gruta de la Siguaraya, una de las que forma parte del complejo Palo Liso-Las Glorias. El nombre de esta gruta se debe a que desde su piso térreo se eleva el tronco de un ejemplar de siguaraya (Trichilia glabra), árbol indígena de las Antillas, de la familia de las meliáceas; el cual, en busca de luz solar, salió por la dolina que forma parte de la estructura de la cueva.
En varias expediciones llevadas a cabo por miembros de los grupos de aficionados a la Arqueología; Jabacoa, de Rodas y Jagua, de Cienfuegos; conjuntamente con aficionados a la Astronomía del Grupo para el Estudio de los Fenómenos del Universo (GEFU), también de Cienfuegos, coincidentes con los solsticios de invierno en años sucesivos desde 1998 en adelante, se había observado y estudiado detenidamente este fenómeno.
Se pudo comprobar reiteradamente que días antes y días después, entre el 21 y el 22 de diciembre, en el Solsticio de Invierno, la luz solar penetra durante varios minutos oblícuamente a través de una dolina, abertura casi circular en el techo de una pequeña gruta producida por el desplome de parte del mismo, debido a los efectos de la disolución de la roca caliza estructural por las aguas pluviales, que atacan con los ácidos que arrastran  la caliza biogénica; roca de la cual están formadas tales cuevas.El haz de luz solar ilumina, durante este breve lapso de tiempo, una zona en el interior de la gruta en la cual hay grabado un petroglifo, compuesto por gruesos trazos esculpidos en la roca y que forman una secuencia de cinco líneas verticales, algunas ligeramente inclinadas, limitadas en ambos extremos por una superficie que se presenta más lisa que el resto de la pared; dándonos la impresión de que fueron rebajadas por abrasión, de manera que permitieran que los trazos que contienen pudieran apreciarse mejor. Este petroglifo es iluminado por la luz solar por alrededor de veinte minutos durante esos días del año, barriendo el haz luminoso de izquierda a derecha en la misma medida en que el Sol recorre el arco del círculo en la bóveda celeste, en desplazamiento aparente del este hacia el oeste (Rodríguez y Borges, 2001).
Como resultado de todas las expediciones realizadas para el estudio del fenómeno, se llegó a la conclusión de que no se trataba de un evento fortuito; sino todo lo contrario: un efecto logrado a partir de la voluntad humana y como resultado de la observación del fenómeno y su aplicación práctica para la satisfacción de determinadas necesidades de carácter material o anímico. Es decir, se puso en evidencia el hecho de que estábamos ante un interesante caso de "reloj", "calendario" o "marcador" solar, quedando claro el por qué allí y no en otro lugar de la cueva había sido grabado este dibujo que, dicho sea de paso, es el único entre los numerosos petroglifos existentes en las grutas del complejo, confeccionado con la técnica de la talla y no del simple "arañazo".
La parte práctica de este "cronómetro solar" primitivo debió estar relacionada con la necesidad de conocer la llegada del día más corto y la noche más larga del año y su relación con el advenimiento, algunas "lunas" después, de la primavera; estación en que reverdecen las plantas, se reproducen los animales y se alivian las penurias alimentarias en el seno de los grupos de recolectores y cazadores, tan dependientes de la naturaleza para sobrevivir.
La parte "espiritual" del asunto está relacionada con los cultos astrales, en este caso específicamente al Sol, como parte de las creencias animistas  que caracterizan a las creencias religiosas de esta etapa socioeconómica del desarrollo de la sociedad humana.
El Sol debió ser considerado -como en muchas otras sociedades primitivas- como un poderoso dios o espíritu. Al respecto, Tókarev, apunta que las tribus aborígenes que poblaban las praderas de Norteamérica "(...) situaban en lugar prominente el Sol. La principal fiesta anual de los siux, celebrada con gran pompa a mediados del verano, estaba dedicada al astro del día y se denominaba Danza del Sol." (Ob. Cit.:66). Pero más adelante insiste en que "...las danzas del Sol constituían un acontecimiento de suma importancia  en la vida social de estas tribus. Eran puntos de referencia cronológica (...)". (Ibíd.)
Si bien es cierto que, desde el punto de vista arqueológico, la zona ha aportado numerosas evidencias de pobladores precolombinos, tanto de grupos de cazadores-recolectores muy arcaicos, como de comunidades de recolectores-cazadores más tardíos,por el momento es demasiado aventurado atribuir a aquellos o a éstos la autoría de tal obra; ya que a pesar del desigual desarrollo socioeconómico alcanzado por ambos grupos culturales, bien pudo ser obra de unos u otros.

Copyright: Marcos E. Rodríguez Matamoros

 Creative Commons LicenseEsta obra está bajo una licencia de Creative Commons.

email: marcos@azurina.cult.cu

*Descargar Galería nº 18 (PDF)

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