lunes, 2 de agosto de 2010















Desde finales del siglo XVIII y hasta nuestros días, la ubicación del asentamiento fundacional de la villa de Sancti-Spíritus ha prevalecido en el interés de estudiosos de los más disímiles campos del conocimiento humano, sin embargo y a pesar de los esfuerzos, el anhelado empeño no ha podido ser alcanzado.

A partir del año 2009, el Centro Provincial de Patrimonio Cultural (CPPC) de Sancti-Spíritus, retoma los trabajos orientados en este sentido; acometiendo la ejecución del I y II Taller de Arqueología Aborigen y Colonial: Museo de Sitio. Asentamiento Fundacional de la Villa de Sancti-Spíritus. Los talleres forman parte del proyecto de investigación arqueológica con excavación del mismo nombre, dirigido por el CPPC. Su objetivo principal se enmarca en la realización de prospecciones y excavaciones arqueológicas que permitan localizar el sitio fundacional de la villa de Sancti-Spíritus; así como aquellos relacionados con los primeros repartimientos de encomiendas, palenques, lugares de alzamientos y demás estaciones que pudieran vincularse al proceso de contacto, colonización o transculturación acaecido en el siglo XVI en la región arqueológica en estudio.

Se han excavado diversos sectores de Loma de la Iglesia, ubicación referida por algunos historiadores como el lugar del primigenio asentamiento, sin que se hayan podido reportar evidencias arqueológicas que así lo confirmen hasta la actualidad..

En febrero de 2009 se explora y excava el sitio de transculturación Loma de Tomás, reportado por Sanzo et. al. 1991; acopiándose una reducida muestra aborigen y europea del siglo XVI, entendiéndose que éste no debió corresponder al lugar de fundación de la villa.

Se trabaja en la estación multicomponente Tuinucú, en abril de 2010; encontrándose elementos de la industria de la piedra tallada de comunidades aborígenes preagroalfareras. Tras un estudio preliminar de los materiales coloniales -también colectados en el lugar-, Alfredo Rankin coincide con Roger Arrazcaeta en ubicarlas como pertenecientes al siglo XVI. Según este último, se identifican fragmentos de botijuelas del tipo temprano (XVI), fragmentos de mayólica Columbia Plain de la primera mitad del XVI, un fragmento de Bacín Verde; tipo de vasija ésta que no se conoce en contextos posteriores al XVI (1490 - 1600); así como mayólica  española Caparra Azul con influencia italiana (1490 - 1600), dos herraduras de caballo de este período. además, un gollete de botijuela de la segunda mitad del siglo XVIII, cerámica, losa, fragmentos de botellas y metales ferrosos de una ocupación más tardía, posiblemente del siglo XIX.


Con las excavaciones se validó la presencia aborigen al acopiarse un por ciento elevado de fragmentos de cerámica pertenecientes a bordes y otras partes de los ceramios; así como dos porciones de asas de tetón, comunes en la alfarería de grupos ceramistas agricultores. También fue frecuente la piedra tallada.
Del ajuar europeo se hallaron fragmentos de metal ferroso, entre ellos un clavo de herrar.
Otro nuevo elemento tiene que ver con la presencia in situ de restos óseos y molares de cerdo de la especie Sus Scrofa, que desde los primeros momentos de la conquista se introdujo en Cuba, como parte esencial de su dieta y que constituye una referencia cronológica al primer cuarto del siglo XVI.
Se reveló además, un enigmático detalle en la manufactura de la cerámica, consistente en provocar una depresión cóncava en el fondo de las vasijas; aplicada desde la superficie exterior del fondo y hacia el interior del tiesto. En opinión de los especialistas, pudiera tratarse de un caso particular de transculturación indohispánica, que se observa por primera vez en la región arqueológica de Sancti-Spíritus, con dos vertientes de interpretación: o bien el aborigen trató de reproducir en su cerámica las características del fondo de las vasijas de mayólica hispanas o la manera de manufacturar la cerámica por la técnica del acordelado, propias del aborigen, fue asimilada por el europeo a la hora de modelar las formas y características tradicionales de sus vasijas, utilizando para ello el barro preparado a la manera aborigen.


El proyecto ha permitido descubrir más de 100 estaciones de colecta aborígenes, coloniales o multicomponentes en unos 90 km, recorridos por la cuenca de inundación de la presa Zaza, de 5 estaciones que existían antes de comenzar su puesta en marcha. Ocho de estas estaciones, incluyendo a Loma de Tomás, presentan evidencias que las vinculan con el siglo XVI.
Estos yacimientos, relacionados con la época de la conquista española, se distribuyen principalmente a partir del sitio Tuinucú 5; concentrándose desde Las Bocas, pero principalmente entre las desembocaduras de los ríos Tuinucú y Yayabo.


Algunos historiadores ubican el lugar de fundación de la villa entre el arroyo La Botella (El Fraile) y el de Puente Palo (Pueblo Viejo), en la margen derecha del Tuinucú, en el lugar donde existía un asentamiento de indios o próximo a éste; zona que coincide con la mayor concentración de estaciones arqueológicas con exponentes del siglo XVI, halladas durante la ejecución del presente proyecto. Sin embargo, las características de los emplazamientos y del ajuar colectado en ellos no son concluyentes como para plantear que la fundación de la villa ocurrió en esta zona..
Hasta tanto no se concluya la exploración integral de toda el área y el correspondiente estudio de los  materiales en ellos colectados, no se podrán emitir nuevas consideraciones con fundamento al respecto.


  

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Copyright: Orlando Álvarez de la Paz

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